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El inquilino no quiere salir: qué hacer legalmente en México

Por Liv · 27 de enero de 2026 · 6 min de lectura

El inquilino no quiere salir: qué hacer legalmente en México

Es una de las situaciones más frustrantes que puede enfrentar un propietario: el contrato venció o el inquilino no está pagando, le pides que salga y simplemente no lo hace. En México, el propietario no puede recuperar el inmueble por su cuenta. Existen vías legales específicas que deben seguirse, y conocerlas es lo que determina si el proceso dura meses o años.

Por qué no puedes sacar al inquilino por tu cuenta

Antes de revisar las opciones legales, es importante entender por qué actuar de forma unilateral es un error que puede salirte muy caro.

En México, tomar el inmueble por la fuerza, cambiar las cerraduras mientras el inquilino está dentro, cortar el suministro de agua, luz o gas, o ingresar al inmueble sin autorización judicial son conductas tipificadas como delito. El inquilino puede presentar una denuncia por allanamiento de morada o por privación de servicios esenciales, y en ese escenario el propietario se convierte en el demandado.

Esto no significa que el inquilino tenga razón. Significa que en el sistema legal mexicano, el proceso para recuperar un inmueble tiene un camino formal que no se puede saltarse. Intentar atajos genera riesgos legales adicionales que complican aún más la situación.

Cuándo puede exigir el propietario que el inquilino desocupe

Hay tres situaciones principales en que el propietario tiene base legal para exigir la desocupación:

Vencimiento del contrato sin renovación. Si el contrato tiene fecha de término y el inquilino no ha firmado una prórroga ni hay acuerdo de continuación, el propietario puede exigir la entrega del inmueble al día siguiente del vencimiento.

Falta de pago. Si el inquilino adeuda dos o más meses de renta, el propietario tiene causal de rescisión de contrato y puede iniciar el proceso judicial de desalojo.

Incumplimiento de otras obligaciones contractuales. Uso distinto al pactado, subarrendamiento sin autorización, o daños graves al inmueble también son causales para exigir la desocupación.

Intentar una solución negociada primero

Antes de iniciar un proceso judicial, que tiene costos económicos y de tiempo significativos, vale la pena intentar una negociación directa o con intermediación.

Muchos casos de inquilinos que no quieren salir tienen una razón concreta detrás: no tienen a dónde ir inmediatamente, no tienen dinero para el depósito de otro inmueble, o tienen una disputa sobre el estado del inmueble o devolución del depósito. Identificar esa razón permite encontrar acuerdos.

Algunas soluciones que funcionan en la práctica:

  • Ofrecer un plazo de gracia de 30 días adicionales a cambio de que el inquilino se comprometa por escrito a desocupar en esa fecha.
  • Proponer una "cash for keys": una cantidad de dinero a cambio de la entrega pacífica del inmueble antes de cierta fecha. Esta opción es menos costosa que un juicio de 12 meses.
  • Llegar a un acuerdo sobre la condonación parcial de deudas a cambio de la entrega inmediata del inmueble.

Cualquier acuerdo debe constar por escrito, firmado por ambas partes, con fecha y condiciones claras.

La vía judicial: juicio de desocupación o rescisión con desalojo

Si la negociación no funciona, el camino es judicial. Existen dos acciones principales según el caso:

Juicio de terminación de contrato por vencimiento de plazo. Cuando el contrato ya venció y el inquilino permanece en el inmueble sin pagar, el propietario demanda la desocupación basada en el vencimiento del plazo. Este es uno de los juicios más directos porque el argumento central es documental: el contrato dice que termina en tal fecha y esa fecha ya pasó.

Juicio de rescisión de contrato por falta de pago. Cuando el inquilino sigue dentro del plazo del contrato pero no está pagando, se demanda la rescisión por incumplimiento más la desocupación del inmueble. Aquí el propietario debe demostrar los meses adeudados.

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En ambos casos, el proceso se inicia ante el Juzgado Civil de la jurisdicción donde está ubicado el inmueble. El juzgado notifica al inquilino, quien tiene derecho a contestar. Si el inquilino no contesta o no tiene argumentos sólidos, el juicio puede resolverse más rápido.

Cuánto tiempo tarda el proceso judicial en México

Esta es la pregunta que más preocupa a los propietarios, y la respuesta honesta es: depende de varios factores.

En el mejor escenario, con un contrato bien redactado, evidencia documental clara y un inquilino que no contesta la demanda o se desiste, el proceso puede resolverse en 3 a 5 meses. En un escenario con contestación, excepciones e impugnaciones, puede extenderse entre 12 y 18 meses.

La Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León tienen juzgados especializados en arrendamiento que en algunos casos aceleran el proceso. Otros estados tienen juzgados civiles de competencia general que pueden tardar más.

Los costos también son significativos. Las estimaciones del mercado sitúan el costo total de un proceso de desalojo (honorarios de abogado más rentas perdidas durante el juicio) en alrededor de 370,000 pesos en un caso promedio.

Qué hacer mientras el juicio está en proceso

Durante el proceso judicial, el propietario debe seguir cumpliendo sus obligaciones básicas como arrendador. No puede suspender los servicios incluidos en el contrato (si los hay), y no puede impedir el acceso al inmueble.

Lo que sí puede hacer:

  • Documentar el estado del inmueble con fotografías y videos periódicos, de ser posible con testigos.
  • Conservar toda la comunicación con el inquilino (mensajes, correos, cartas).
  • No recibir pagos parciales sin aclaración escrita de que eso no implica novación del contrato (es decir, que no significa que estás aceptando modificar las condiciones).
  • Mantener comunicación con su abogado para responder a los movimientos procesales del inquilino.

Qué pasa si el inquilino no desocupa ni siquiera después de la sentencia

Si el juez dicta sentencia favorable y el inquilino no cumple voluntariamente, se solicita la ejecución de la sentencia. El juzgado envía un actuario con apoyo de la fuerza pública para realizar el desalojo. El inquilino tiene que salir, junto con sus pertenencias, y el inmueble se entrega al propietario.

Este es el punto final del proceso, aunque puede requerir algunos días adicionales de trámite luego de la sentencia.

La clave para llegar a ese punto de la forma más rápida y menos costosa posible es tener un contrato bien redactado desde el inicio, documentar cada mes de pago, y contar con un equipo legal especializado en arrendamiento que conozca el juzgado y los tiempos del sistema local.


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