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Reparaciones en inmueble en renta: qué paga el propietario y qué paga el inquilino

Por Liv · 10 de diciembre de 2025 · 6 min de lectura

Reparaciones en inmueble en renta: qué paga el propietario y qué paga el inquilino

Uno de los conflictos más frecuentes entre propietarios e inquilinos en México tiene que ver con las reparaciones. ¿Quién paga cuando se rompe una tubería? ¿Y cuando se funde el calentador? ¿Quién asume los costos de pintura al final del contrato? La ley establece una división clara, aunque el contrato puede ajustarla dentro de ciertos límites.

Lo que dice el Código Civil federal

El artículo 2412 del Código Civil federal establece la regla general: el propietario está obligado a mantener el inmueble en condiciones aptas para el uso al que fue destinado. Eso significa que las reparaciones necesarias para que el inmueble funcione correctamente son responsabilidad del arrendador.

El mismo código establece que el inquilino tiene la obligación de conservar el inmueble en buen estado y reparar los daños que cause por su propio uso o el de quienes vivan con él.

La distinción práctica es entre reparaciones mayores y reparaciones menores.

Reparaciones que paga el propietario

Las reparaciones mayores son responsabilidad del propietario. Estas incluyen:

Estructura e impermeabilización. Filtraciones por impermeabilización deteriorada, grietas estructurales, hundimientos o problemas en la cimentación son responsabilidad del propietario porque corresponden al estado físico del inmueble, no al uso del inquilino.

Instalaciones generales. La red eléctrica principal, la tubería de agua potable y drenaje instalada en muros o losas, y el sistema de gas general forman parte del inmueble. Si fallan por deterioro natural, el costo es del propietario.

Techos y azotea. Las filtraciones que provienen del techo o la losa son responsabilidad del propietario, a menos que sean consecuencia directa de un mal uso del inquilino.

Equipos o instalaciones que el propietario entregó con el inmueble. Si el calentador, el boiler o el sistema de ventilación estaban instalados al inicio del contrato y fallan por desgaste normal, el propietario corre con el costo.

Reparaciones que paga el inquilino

El inquilino es responsable de los daños que resultan del uso cotidiano o del descuido:

Daños por mal uso. Paredes rayadas, pisos dañados por mala instalación de muebles, cerraduras o herrajes rotos por fuerza excesiva, ventanas o vidrios rotos por accidente dentro del inmueble.

Desgaste por descuido. Tuberías tapadas por objetos que el inquilino introdujo, daños por humedad causados por ventilación insuficiente o por no reportar fugas a tiempo.

Reparaciones menores de mantenimiento. Cambio de focos, empaques de llaves con goteo menor, limpieza de rejillas o coladeras, ajuste de bisagras. Estas son obligaciones de conservación básica que corresponden al inquilino.

Daños causados por terceros que el inquilino introdujo. Si una persona que visita al inquilino causa daños al inmueble, la responsabilidad recae en el inquilino.

Lo que puede modificar el contrato

La ley establece la regla base, pero el contrato puede ajustar la distribución de responsabilidades para reparaciones menores. Por ejemplo, el contrato puede establecer un monto máximo de reparación que corresponde al inquilino sin necesidad de solicitar autorización al propietario, y que cualquier reparación mayor a ese monto debe ser coordinada y pagada por el propietario.

También puede pactarse que el inquilino se encargue de ciertas reparaciones menores de mantenimiento a cambio de alguna compensación, como un descuento en la renta.

Lo que el contrato no puede hacer es eximir al propietario de las obligaciones estructurales que establece el Código Civil. Un contrato que transfiere al inquilino la responsabilidad de todas las reparaciones, incluyendo las mayores, tiene cláusulas que pueden ser impugnadas por ser contrarias a la ley.

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Cómo evitar conflictos por reparaciones

El inventario inicial firmado por ambas partes es la herramienta más efectiva para prevenir disputas. Documentar el estado de cada elemento del inmueble, con fotografías fechadas, al momento de entregar las llaves establece una línea base objetiva.

Con ese documento, al final del contrato es mucho más fácil distinguir qué daños existían antes de que el inquilino entrara y cuáles son consecuencia de su ocupación.

También ayuda definir en el contrato el procedimiento para reportar y atender reparaciones: canal de comunicación, tiempo de respuesta del propietario y qué pasa si el propietario no atiende una reparación mayor en un plazo razonable.

La reparación no atendida puede generar responsabilidad

Un punto que muchos propietarios no consideran: si el inquilino reporta una reparación mayor y el propietario no la atiende en un tiempo razonable, el inquilino puede, en algunos casos, hacer la reparación por su cuenta y descontarla de la renta, o incluso rescindir el contrato. La omisión del propietario tiene consecuencias legales.

Tener claro qué corresponde a cada parte, y documentarlo desde el inicio, evita la mayoría de estos conflictos antes de que escalen.

Cómo manejar disputas por reparaciones sin llegar a juicio

La mayoría de los conflictos por reparaciones se pueden resolver sin intervención judicial si se manejan correctamente desde el inicio. El protocolo recomendado es:

Primero, cualquier solicitud de reparación debe hacerse por escrito, aunque sea por mensaje. Eso crea un registro con fecha. Segundo, el propietario debe responder en un plazo definido, idealmente en 48 a 72 horas para reparaciones urgentes como fugas o fallas en instalaciones esenciales. Tercero, si el propietario no puede atender la reparación de inmediato, debe comunicarlo y dar una fecha comprometida.

Cuando hay desacuerdo sobre si la reparación corresponde al propietario o al inquilino, una opción intermedia es acordar compartir el costo o pedir una segunda opinión técnica antes de asumir posiciones rígidas. El costo de un dictamen técnico es mucho menor que el de un proceso judicial.

El rol del contrato en la prevención de conflictos

Un contrato bien redactado puede prevenir la mayoría de estas disputas. Incluir un apartado específico sobre mantenimiento que defina: qué reparaciones corresponden a cada parte, el límite económico de lo que el inquilino puede reparar sin autorización, el procedimiento de reporte y el plazo de respuesta del propietario.

Ese nivel de detalle puede parecer excesivo al redactar el contrato, pero cuando surge el conflicto se convierte en la diferencia entre una conversación ordenada y una discusión sin criterios claros.

Tener claro quién paga qué, documentado desde el principio, es parte fundamental de cualquier estrategia de protección de tu propiedad en renta.


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